El Molino de Molemocho

[ El Centro de Visitantes del Molino de Molemocho ]

Descubrir el pasado del Parque de la mano del hombre

Las Tablas de Daimiel fueron desde siempre un espacio humanizado, en el que vivían pescadores, molineros y artesanos que aprovechaban los recursos naturales del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel para su vida diaria. La transformación del antiguo Molino de Molemocho en centro de visitantes de las Tablas de Daimiel nos transporta a ese pasado en el que los usos tradicionales del hombre en las Tablas ayudaban a preservar el equilibrio natural.

El Molino de Molemocho en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel

En toda la cuenca del Guadiana se llegaron a contabilizar hasta 350 familias de pescadores, quienes aprovechaban los recursos naturales de las Tablas de Daimiel y llevaban a cabo un auténtico desarrollo sostenible. Su labor de captura de especies acuáticas servía para mantener el equilibrio entre avifauna y vegetación en el humedal, al igual que aprovechaban las fibras vegetales de la enea y el carrizo para sus construcciones. Además, con estas actividades extraían biomasa de la zona, algo que ahora supone una inversión para el organismo gestor del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, lo que ayudaba a la limpieza y el buen estado del medio natural.

Hoy, muchos años después, los científicos han demostrado que las labores que llevaban a cabo los pobladores de las Tablas de Daimiel antaño eran sostenibles y además positivas para el humedal.

Lo mismo sucedía con el trabajo que desarrollaban los molineros de la zona, quienes también hicieron del agua su medio de vida. Desde los ojos de Guadiana y en un tramo de nueve kilómetros en el entorno del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel se llegaron a contabilizar hasta 11 molinos hidráulicos. Son muchos los expertos que sostienen que los molinos ayudaron a mantener el encharcamiento de las Tablas.

Un molino con mucha historia

Como testigo de aquella época encontramos en pie y en perfecto estado el Molino harinero de Molemocho, hasta que dejó de funcionar en 1970. Durante siglos, las aguas del río han pasado por los cinco pares de muelas del molino, facilitando que sus piedras machacaran cientos de kilos de harina que abastecieron a los habitantes de la comarca. Como curiosidad, el número de arcos del molino nos dice cuántas piedras tenían para moler cada uno de ellos.

El de Molemocho se ubica en la red de caminos que comunicaba todos los molinos del Guadiana; cada camino llevaba el nombre del molino al que conducía: Zuacorta, Griñón, Molemocho…; la senda que los comunicaba era conocida como el Camino de los Moledores.

Esta construcción tiene hoy una nueva vida tras ser reconstruído para albergar el singular Centro de Recepción de Turistas de las Tablas de Daimiel. Aunque se desconoce la fecha exacta de su edificación, Molemocho (cuyo significado es “muele mucho”) ya aparece mencionado en las Relaciones Topográficas que ordenó Felipe II en 1575. El singular edificio abrió de nuevo sus puertas en febrero de 2008 con la misión de descubrir a sus visitantes la estrecha y frágil relación histórica entre los habitantes de las Tablas y el río, un entorno natural que ha determinado numerosos aspectos culturales y actividades tradicionales vinculadas a la presencia del agua.

Situado a las puertas del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, el Molino de Molemocho invita a descubrir cómo el agua y los ingenios hidráulicos han facilitado la vida de los hombres y mujeres en la historia. Visitar el Centro de Visitantes del Molino de Molemocho es adentrarse en la tradición molinera de la región, conocer el funcionamiento de esta pieza de ingeniería que supuso toda una revolución tecnológica antaño.

Las dos piedras, solera y volandera, que molturaron miles de fanegas de trigo, el sistema de limpieza por el que pasaba el grano, el método final de distribución hasta caer en los costales o las medidas de peso que se empleaban (fanega, media fanega y celemín) son elementos expositivos de esta muestra etnográfica que alberga el interior del molino. En este espacio podemos disfrutar además de un audiovisual que muestra la historia de las Tablas de Daimiel y la relación que desde siempre ha establecido el hombre con su entorno natural.

Fuente: www.jccm.es